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lunes, 24 de abril de 2017

Historia de España: Santiago Carrillo

Santiago Carrillo

(Santiago Carrillo Solares; Gijón, Asturias, 1915 - Madrid, 2012) Político comunista español. Hijo de un destacado militante socialista, siguió inicialmente los pasos de su padre ingresando en las Juventudes Socialistas, de las que llegaría a ser secretario general en 1934. Trabajó como periodista en El socialista desde 1928. En 1934 participó en la fracasada Revolución de Octubre en Asturias, por lo que pasó dos años en la cárcel.

Santiago Carrillo
En 1936 promovió la unificación de las organizaciones juveniles socialista y comunista, formando las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU); poco después ingresaba en el Partido Comunista de España (PCE), arrebatando así al PSOE su militancia juvenil; en 1937 entró en el Comité Central del PCE. Durante la Guerra Civil española (1936-39) fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid.
Al acabar la guerra marchó al exilio, desde donde siguió participando en la dirección del partido, sobre todo desde que, en 1960, sucedió a Dolores Ibárruri en la secretaría general. En sintonía con sus protectores soviéticos, decidió liquidar la resistencia guerrillera contra el franquismo y promover la idea de una «reconciliación nacional» (1956), así como expulsar del partido a los llamados «desviacionistas de derechas» (Jorge Semprún, Fernando Claudín.) en 1964.
Desde la invasión soviética de Checoslovaquia (1968), que Carrillo condenó, empezó a apartarse de las directrices de Moscú y a alinearse con el Partido Comunista Italiano de Enrico Berlinguer, en una línea de independencia conocida como eurocomunismo.
Al morir Franco en 1975, Carrillo hizo valer el prestigio y la fuerza que los comunistas habían alcanzado en la lucha por las libertades: entró clandestinamente en España, se hizo detener y fue liberado doce días después (1976), como preámbulo de la legalización del PCE (9 de abril de 1977), que fue uno de los pasos más importantes en la transición a la democracia. Previamente, Carrillo había impuesto al Partido una política de moderación y había ofrecido toda clase de garantías de comportamiento democrático y gestos conciliadores (como la aceptación de la bandera nacional). 
Desde las primeras elecciones democráticas (1977) fue elegido diputado por Madrid (reelegido en 1979 y 1982); pero los mediocres resultados electorales del partido y el goteo de abandonos de personalidades de talante «renovador» le llevaron a dejar la Secretaría General en manos de un hombre más joven, Gerardo Iglesias, en 1982.
Previamente había impulsado el abandono de la ideología leninista (lo que provocó escisiones del partido por la izquierda, sobre todo en Cataluña); su actitud de creciente acomodo a la realidad le fue alejando incluso del marxismo, de modo que llegó a preconizar un acercamiento al Partido Socialista; el enfrentamiento con la dirección del PCE le llevó a ser expulsado del partido en 1986.
Con sus seguidores más fieles formó entonces un grupúsculo llamado Partido de los Trabajadores de España, que se fusionó con el PSOE en 1991 tras un total fracaso en las urnas. Él mismo, sin embargo, no dio ese paso, sino que se retiró de la política activa, manteniendo una audiencia entre la opinión pública como testigo lúcido de la lucha contra el franquismo, de la transición a la democracia y de la política española en general.

miércoles, 29 de marzo de 2017

José Antonio Primo de Rivera: Historia de España

José Antonio Primo de Rivera

(José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia) Político fascista español, fundador de la Falange (Madrid, 1903 - Alicante, 1936). Hijo primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera, decidió entrar en política para defender la memoria de su padre, generalmente denostada en los años del hundimiento de la dictadura y de la implantación de la Segunda República (1931).

José Antonio Primo de Rivera
José Antonio fracasó en su intento de obtener un escaño de diputado en las elecciones de 1931, a las que se presentó con la Unión Monárquica Nacional; pero consiguió su propósito en las de 1933, integrado en una coalición conservadora. Utilizó su escaño y las libertades democráticas del régimen republicano para lanzar un nuevo partido de inspiración netamente fascista, atraído por los modelos de Mussolini y Hitler.
Tras varios intentos fracasados, en 1933 creó la Falange Española; al año siguiente la fusionó con otro grupo de ideología similar, las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, dando lugar a FE de las JONS. Combinando la agitación callejera (frecuentemente violenta) de sus jóvenes militantes con la propaganda política, la Falange fue adquiriendo notoriedad en la vida pública española.
Pero las elecciones de 1936, en las que no obtuvo ni un solo escaño, demostraron su escaso apoyo entre la opinión pública. Por entonces, la Falange estaba ya decididamente inclinada hacia el uso de la fuerza y el abandono de la lucha política legal, contra el ascenso del poder de la izquierda y de los nacionalismos regionales, que entendía como amenazas contra sus valores esenciales. La derrota electoral de 1936 confirmó esa tendencia y lanzó a los falangistas al pistolerismo y a la conspiración contra la República.
En aquel mismo año, el gobierno de izquierdas declaró ilegal a la Falange como responsable de desórdenes públicos, y encarceló a su jefe, José Antonio Primo de Rivera. Cinco meses más tarde tuvo lugar el golpe de Estado militar encabezado por Mola y Franco, con el que dio comienzo la Guerra Civil (1936-39). El gobierno republicano, consciente de la connivencia de la Falange con los golpistas, trasladó a José Antonio de Madrid a una cárcel más segura en Alicante, donde fue condenado a muerte por un tribunal popular y fusilado.
Los militares alzados en armas contra la República no hicieron nada por salvar la vida de José Antonio, cuya muerte en plena juventud les suministró un mito heroico ampliamente explotado en los años siguientes; al mismo tiempo, la desaparición de José Antonio eliminó del bando rebelde al único líder con carisma que podía hacer sombra a los militares, dejando el camino expedito para la conversión de la Falange en partido único del régimen (unificada con los tradicionalistas formando FET de las JONS), una Falange domesticada y desprovista de su mística revolucionaria inicial, con Franco como jefe nacional.

jueves, 19 de enero de 2017

Historia de España: Antonio Maura

Antonio Maura

(Antonio Maura y Montaner; Palma de Mallorca, 1853 - Torrelodones, 1925) Político español. Jefe del Partido Conservador y ministro y presidente del Gobierno en diferentes ocasiones durante el reinado de Alfonso XIII, intentó introducir en el sistema de la Restauración una serie de reformas radicales que acabaron por fracasar. 

 
Estudió derecho en Madrid y en 1878 se casó con la hermana menor de Germán Gamazo, uno de los más destacados políticos del Partido Liberal. Comenzó su carrera política de la mano de su cuñado. En 1881 es elegido diputado por Palma de Mallorca, y se mantiene siempre en la línea gamacista frente a Sagasta. En 1886 es vicepresidente del Congreso y, seis años más tarde, ocupa el cargo de ministro de Ultramar.
Desde su ministerio publicó varios decretos sobre la administración municipal de las Islas Filipinas, y presentó un Proyecto de Ley para el gobierno y administración civil de Cuba y Puerto Rico, en el que se distribuían las competencias entre la administración central de la metrópolis y los respectivos gobiernos insulares. Las polémicas y la gran oposición que suscitó el proyecto provocaron la dimisión de Maura. En 1885 vuelve a formar parte del gabinete de Sagasta, haciéndose cargo de las carteras de Gracia y Justicia.
El denominado "Desastre de 1898" le llevó a adoptar una actitud de censura contra la política de la Restauración. Formuló su doctrina política, basada en lo que denominó "revolución desde arriba", como solución para evitar el desarrollo de un proceso revolucionario. Se hacía imprescindible, según Maura, realizar reformas que se basaran en una radical moralidad, y que se llevaran a cabo por un gobierno que fuese capaz de mantener con energía el principio de autoridad.
Tras la muerte de Gamazo, pasó a liderar el Partido Liberal, hasta 1902, año en que se incorpora al Partido Conservador. Formó parte del Gobierno de Silvela, ocupando la cartera de la Gobernación. Y en 1903 se hizo cargo de la dirección de las elecciones municipales. Su decidida intención de acabar con la corrupción, mediante el ataque a las bases del caciquismo local, provocó una fuerte oposición contra su persona.
Este mismo año, Maura se hace cargo de la jefatura del Partido Conservador, tras la dimisión de Silvela, y, en el mes de diciembre, es el encargado de formar gobierno. Entonces, desde su nueva posición, elabora un proyecto de administración con tendencias regionalistas, con el objetivo de resolver el problema catalán y acabar con la corrupción electoral. Su proyecto y las continuas divergencias con el rey Alfonso XIII le procuraron fuertes oposiciones, por lo que presentó su dimisión a finales de diciembre de 1904, año en el que también fue objeto de un atentado en Barcelona.
En 1907 se le llama de nuevo para formar gobierno. Es el comienzo de su etapa más decisiva en el mundo político. Puso en práctica una amplia reforma legislativa que afectó, especialmente, a la Ley Electoral y a la Ley de Huelga. En política exterior, realizó una gran actividad: la negociación de los acuerdos de Cartagena, en los que España, Francia e Inglaterra reconocen su interés común en el Mediterráneo. También reorganizó la Marina, lo que le creó gran impopularidad entre el sector de la industria naval. Y realizó fuertes campañas contra el terrorismo catalán.
La brutal represión que hace su gobierno de la "Semana Trágica de Barcelona", en 1909, fue el motivo inmediato que le obligó a dimitir. Al año siguiente volvió a ser de nuevo blanco fallido de los terroristas en la Ciudad Condal. En 1913 renunció a su cargo de jefe del Partido Conservador. A partir de este momento, se conviertió en el "gran solitario" y se mantuvo apartado del poder durante largo tiempo.
En 1918, ya como jefe del Partido Maurista, es llamado por el Rey para presidir un Gobierno de Concentración, que fracasó. Posteriormente, tras el "Desastre de Annual", en Marruecos, el 21 de julio de 1921, Maura volvió a acceder al poder, ocupándose del Ministerio de la Guerra: sus intentos por solucionar el desorden en Marruecos serían fuertemente contestados por las Juntas Militares, lo que, unido a los escasos resultados en su gestión, provocaría de nuevo su dimisión. Alejado de la política, murió en su casa de la localidad madrileña de Torrelodones, en 1925. Legó, además de sus interesantes reformas, una gran cantidad de discursos, fruto de su excelente oratoria.

sábado, 7 de enero de 2017

Historia de España: Basilio Álvarez

Basilio Álvarez

Basilio Álvarez Rodríguez (Orense, 1877-Tampa, 1943) fue un sacerdote, periodista y político español, vinculado al movimiento agrario gallego. Fue diputado por Orense durante la Segunda República Española, como miembro del Partido Republicano Radical. 
Basilio Álvarez, en Mundo Gráfico.jpg  
Nacido en Orense en 1877,1 2 se ordenó sacerdote en 1902.3 Su nombre completo era «Basilio Álvarez Rodríguez».4 Hacia 1907 se instaló en la capital, Madrid,1 5 6 aunque ya hacia 1912 retornaría a Galicia, a Beiro.7 8 9 Su trayectoria como religioso se vio caracterizada por una interpretación heterodoxa de las normas de la Iglesia, en la que se encontraba la opción de no seguir el celibato,10 11 de hecho llegó a tener dos hijos.12 Estas circunstancias, entre otras, fueron el motivo de que entre 1914 y 1928 fuera suspendido por la Iglesia.10 Ha sido descrito como una personalidad «pintoresca».13
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En su labor periodística colaboró en publicaciones como La Nueva Época,14 El Eco,1 Galicia,1 6 El Heraldo Gallego,15 Acción Gallega,16 El Parlamentario o La Zarpa.17 Fue además director del periódico católico El Debate10 1 18 y autor de obras como El cural rural (1904),1 5 6 Por los agros celtas (1907),7 El libro del periodista (1912),8 19 Abriendo el surco (1913),20 7 entre otras. Sus obras y sus mítines eran en castellano.21 22

Fue miembro del grupo de fundadores del movimiento Acción Gallega, vinculado al agrarismo gallego.5 8 23 Se caracterizó por sus críticas al caciquismo y a un tipo de contrato agrario de origen medieval que predominaba en Galicia conocido como «foro».24 A partir de 1913 su discurso empezó a acercar al del movimiento obrero25 y hacia 1915 Basilio Álvarez proponía la colaboración con socialistas y republicanos.26 Contrario al centralismo, propugnó una estructura federal en España.27 Se han establecido paralelismos entre el estilo retórico y el lenguaje de Basilio Álvarez —que ha llegado a ser descrito como «incendiario»,11 «culto»,28 apasionado27 o «barroco»—8 28 con los de Alejandro Lerroux.29 Basilio Álvarez fue un «orador carismático».28 30

A comienzos de la década de 1930 ingresó en el Partido Republicano Radical,31 32 con el que consiguió el acta de diputado en 1931, por la circunscripción de Orense.6 33 34 También fue elegido diputado por Orense en las elecciones de 1933.34 Abandonó a los radicales sin embargo en 1935,35 para pasar a militar en 1936 en el efímero Partido del Centro Democrático de Manuel Portela Valladares.35 Tras el estallido de la Guerra Civil Española, partió al exilio. Falleció en 1943 en Estados Unidos, en Tampa.

jueves, 5 de enero de 2017

Historia de España: Semana Trágica

 La Semana Trágica de Barcelona:

En agosto de 1909 Barcelona se recuperaba de ocho días de revueltas y graves enfrentamientos entre los obreros y el ejército. El día 2 de agosto la ciudad volvía al trabajo dentro de una cierta normalidad, se recuperaba la actividad religiosa con una precariedad evidente, ya que muchas iglesias habían sufrido daños graves y se extendía la represión entre los movimientos y las entidades republicanas y anarquistas.

La Semana Trágica, que también fue conocida como Negra, Sangrienta, Triste, de Duelo, Roja o Gloriosa, pero que la prensa de la época la llama Els fets de Barcelona (“Los hechos de Barcelona”), fue un estallido incontrolado muy centrado en la capital; porque si bien es cierto que también hubo algunos disturbios en otros lugares de Cataluña, el epicentro y la mayor parte de la revuelta tuvo lugar en Barcelona.
Para entender lo que pasó hay que ver cómo era la ciudad en ese momento. Barcelona estaba en expansión. Hacía 55 años que se habían derribado las murallas que la encorsetaban y 50 que había comenzado la urbanización de L’Eixample. Una docena de años antes, en 1897, la ciudad había experimentado un crecimiento fuerte con la agregación de seis municipios del Llano de Barcelona: Gràcia, Sant Gervasi, Sant Martí de Provençals, Sant Andreu de Palomar, Sants y Les Corts, y en 1904 también se había agregado Horta. Además, la ciudadanía sufría importantes desigualdades sociales y económicas. Por un lado, había una burguesía rica, con una vida social despreocupada, frívola y alegre. Por otra, había una sociedad obrera industrial pobre, con muchas carencias sociales, que hacía tiempo que luchaba, con poco éxito, para conseguir mejoras en sus derechos.

En aquel principio de siglo XX, el grado de analfabetismo de la población era muy alto, sobre todo en las familias obreras, que estaban formadas, a menudo, por la pareja con cinco o seis hijos y la madre de alguno de los dos miembros de la pareja, y que vivían hacinadas en pisos pequeños, en muchos casos en un solo espacio donde tenían que hacerlo todo: dormir, vestirse, preparar las comidas, lavarse, comer… Las criaturas de entre 8 y 15 años constituían un 14% de la población obrera de la ciudad. Por otra parte, la visión de una Iglesia católica rica y opulenta, mucho más cercana a los poderosos, hizo que se fuera extendiendo el anticlericalismo en una sociedad obrera con una fuerte implantación del republicanismo y el anarquismo.
En estas condiciones estalló un conflicto bélico colonial en el norte de Marruecos y el Gobierno de Antonio Maura decidió enviar allí a reservistas, mayoritariamente de Cataluña y de Barcelona. En aquel momento era posible evitar el servicio militar mediante el pago de dinero, por lo tanto quienes se iban de soldado eran los pobres, que no tenían las 1.500 pesetas de la época que les permitían librarse de este. Además, el hecho de enviar a reservistas hacía que quienes marchaban fueran hombres jóvenes, maridos y padres, que al irse dejaban a la familia prácticamente en la miseria, ya que su sueldo era el más importante que entraba en casa. Además, en las retinas de la gente aún estaba muy presente el regreso de los soldados, años antes, llenos de miseria y con enfermedades tropicales, después de que España perdiera Cuba y Filipinas.

Los primeros reservistas embarcaron en el puerto de Barcelona con barcos propiedad del marqués de Comillas, donde algunas damas de la aristocracia, como las marquesas de Comillas y de Castellflorite, les repartían escapularios y detentes, que son unas piezas de ropa con la imagen de Jesucristo o del Sagrado Corazón y la inscripción “detente, bala” para que los soldados se los pusieran en el pecho para protegerse del fuego enemigo.
Es en este escenario que fue convocada una huelga general para el lunes 26 de julio como protesta contra la política del Gobierno en la zona del Rif. La huelga se inició en la madrugada del lunes y se fue extendiendo desde los barrios obreros de la periferia hacia las fábricas del centro. Entre los piquetes que recorrían la ciudad para pedir el seguimiento de la huelga destacó la presencia de las mujeres. De repente, la huelga se convirtió en insurrección con enfrentamientos graves entre el ejército y grupos de obreros y anarquistas que levantaron barricadas y dirigieron su furia hacia los edificios religiosos, sobre todo las escuelas y las iglesias. En muchos casos se dejó marchar a las comunidades religiosas antes de prender fuego a los edificios.

Aquellos ocho días de revuelta provocaron un total de 87 muertos, entre militares (3), guardias civiles (2), sacerdotes (3), miembros de la Cruz Roja (4) y civiles (75). Fueron asaltados 81 edificios, entre los que había 27 escuelas de órdenes religiosas, 4 escuelas parroquiales, 18 iglesias y 18 conventos. Terminada la revuelta, la represión fue importante: hubo más de 2.000 personas detenidas, se clausuraron más de 130 centros y entidades considerados subversivos, entre los que había escuelas laicas y sedes republicanas, y fueron procesadas por tribunales militares 1.725 personas.
Los tribunales dictaron 59 cadenas perpetuas y 17 condenas a muerte, 12 de las cuales fueron conmutadas por cadena perpetua. Finalmente fueron ejecutadas 5 personas: Josep Miquel Baró, líder de la revuelta en Sant Andreu; Antoni Malet Pujol, acusado de quemar objetos de una iglesia y de disparar contra el ejército; Eugeni del Hoyo, guarda de seguridad que disparó contra el ejército; Ramon Clemente García, un carbonero con deficiencia mental que bailó con el cadáver de una monja, y Francesc Ferrer i Guàrdia, que a pesar de quedar claro y comprobado que no tuvo ningún tipo de participación, fue condenado como incitador de la revuelta.







 
Enlace:http://lameva.barcelona.cat/barcelonablog/insolito/la-semana-tragica-de-1909?lang=es

jueves, 29 de diciembre de 2016

Historia de España: Pablo Iglesias

Hoy os hablaré del creador del primer partido marxista de la historia de España, el PSOE, de Pablo Iglesias:

Pablo Iglesias

Fundador del Partido Socialista Obrero Español, PSOE (El Ferrol, La Coruña, 1850 - Madrid, 1925). Huérfano y procedente de una familia pobre, Pablo Iglesias Posse aprendió en el hospicio de Madrid el oficio de tipógrafo, que desempeñaría toda su vida.

Durante el Sexenio Revolucionario (1868-74) se inició en la actividad reivindicativa del movimiento obrero, afiliándose a la primera Internacional (AIT) en 1869 y a la Asociación General del Arte de Imprimir (de la que llegaría a ser presidente) en 1873.
En las luchas desencadenadas dentro de la AIT entre los partidarios de Bakunin y los de Marx, Pablo Iglesias se mantuvo fiel a la línea marxista, minoritaria en España, creando la Nueva Federación Madrileña (1872). Tras la Restauración borbónica, condenado el movimiento obrero a la clandestinidad, fundó en Madrid un partido político -el PSOE- junto con un reducido grupo de correligionarios marxistas, la mayor parte de ellos tipógrafos (1879); trató de dotar al nuevo partido de una gran pureza ideológica y moral, lo que contribuyó a mantener muy reducido el número de sus afiliados.
Por esa época Pablo Iglesias empezó a sufrir las represalias patronales por su actividad reivindicativa, quedando excluido de trabajar en los periódicos hasta que fundó el suyo propio, El Socialista, en 1886. En 1888 completó el entramado institucional del socialismo español al crear el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), aprovechando la apertura para el asociacionismo obrero que supuso el gobierno largo de Sagasta; en 1905 añadió a estas organizaciones las Juventudes Socialistas.
En los años siguientes, partido y sindicato crecieron y se extendieron, abriéndose «Casas del Pueblo» (sedes socialistas locales) por Madrid, Vizcaya, Asturias, Valencia y Málaga. En 1905 consiguió su primer éxito político significativo, al resultar elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid junto con otros dos compañeros socialistas; desde allí lanzaría una campaña contra la corrupción imperante, de gran impacto popular.
Tras la Semana Trágica de Barcelona (1909), Pablo Iglesias aceptó flexibilizar sus posiciones políticas en aras de una oposición de izquierdas más eficaz, formando la Conjunción Republicano-Socialista; esta alianza le permitió ser elegido diputado por Madrid en las elecciones de 1910. Utilizó aquel primer escaño socialista de la historia de España para lanzar fuertes ataques contra el régimen de la Restauración y la dominación política de la burguesía española, denunciando su inmoralidad.
Problemas de salud le fueron apartando de la actividad política paulatinamente, aunque mantuvo la presidencia, tanto del PSOE como de la UGT, hasta su muerte. En sus últimos años asistió al agrio debate entre los socialistas respecto a la Revolución rusa (1917), la consiguiente escisión de los comunistas (1921), la liquidación del régimen parlamentario por el golpe de Estado de Primo de Rivera (1923) y la posterior colaboración con la dictadura. Aunque dejó al frente de las dos organizaciones a Julián Besteiro, el liderazgo de éste sería mucho más contestado que el de Iglesias, pues no gozaba del carisma del fundador, dividiéndose los socialistas entre los seguidores de Largo Caballero, Prieto y el propio Besteiro.

 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Historia de España: La primera república

La Primera República Española fue el régimen político vigente en España desde su proclamación por las Cortes, el 11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874, cuando el pronunciamiento del general Martínez-Campos dio comienzo a la Restauración borbónica en España. El primer intento republicano en la historia de España fue una experiencia corta, caracterizada por la inestabilidad política. En sus primeros once meses se sucedieron cuatro presidentes del Poder Ejecutivo, todos ellos del Partido Republicano Federal, hasta que el golpe de Estado del general Pavía del 3 de enero de 1874 puso fin a la República Federal proclamada en junio de 1873 y dio paso a la instauración de una República Unitaria bajo la dictadura del general Serrano, líder del conservador partido constitucional. El período estuvo marcado por tres conflictos armados simultáneos: la tercera guerra carlista, la sublevación cantonal y la Guerra de los Diez Años en Cuba. La Primera República se enmarca dentro del Sexenio Democrático, que comienza con la Revolución de 1868 que dio paso al reinado de Amadeo I, al que siguió la República, y termina con el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos en Sagunto que puso fin a la República e inició la Restauración borbónica en España.
Bandera

Proclamación de la Primera República

El rey Amadeo I renunció al trono de España el día 11 de febrero de 1873.1 La abdicación estuvo motivada por las dificultades a las que tuvo que enfrentarse durante su corto reinado, como la guerra en Cuba, el estallido de la Tercera Guerra Carlista, la oposición de los monárquicos alfonsinos, que aspiraban a la restauración borbónica en la figura de Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II, las diversas insurrecciones republicanas y la división entre sus propios partidarios. Además de eso, el efímero monarca contó con un apoyo popular prácticamente nulo. El detonante final fue la crisis de gobierno originada a causa del conflicto artillero iniciado con el nombramiento de capitán general a Baltasar Hidalgo de Quintana, a quien no podían ver los oficiales de artillería desde el 22 de junio de 1866, pidiendo todos su licencia absoluta o retiro. El gobierno decide la disolución del cuerpo de artillería obteniendo el 7 de febrero 191 votos en las cortes, los mismos que habían elegido a Don Amadeo, que no usó la prerrogativa regia a favor de los artilleros y firmó el decreto de disolución del cuerpo de artillería el 9, abdicando seguidamente el 11 de febrero.


El lunes 11 de febrero, el diario La Correspondencia de España dio la noticia de que el rey había abdicado e inmediatamente los federales madrileños se agolparon en las calles pidiendo la proclamación de la República. El gobierno del Partido Radical de Ruiz Zorrilla se reunió y en su seno las opiniones estaban divididas entre el presidente y los ministros de procedencia progresista, que pretendían constituirse en gobierno provisional para organizar una consulta al país sobre la forma de gobierno –postura que también apoyaba el partido constitucional del general Serrano, porque de esa forma no se produciría la proclamación inmediata de la República–, y los ministros de procedencia demócrata encabezados por Cristino Martos y apoyados por el presidente del Congreso de los Diputados, Nicolás María Rivero, que se decantaban por la reunión conjunta del Congreso y del Senado que, constituidos en Convención, decidirían la forma de gobierno, lo que conduciría a la proclamación de la República dada la mayoría que formaban en ambas cámaras la suma de republicanos federales y de estos radicales de procedencia demócrata.
El presidente Ruiz Zorrilla acudió al Congreso de Diputados para pedir a los diputados de su propio partido, que tenían la mayoría absoluta en la Cámara, que aprobaran la suspensión de las sesiones al menos veinticuatro horas, las suficientes para restablecer el orden. Asimismo pidió que no se tomara ninguna decisión hasta que llegara a las Cortes el escrito de renuncia a la Corona del rey Amadeo I y anunció que el gobierno presentaría un proyecto de Ley de Abdicación. Con todo ello Ruiz Zorrilla pretendía ganar tiempo, pero fue desautorizado por su propio ministro de Estado Cristino Martos cuando éste dijo a la Cámara que en cuanto llegara la renuncia formal del rey el poder sería de las Cortes y «aquí no habrá dinastía ni monarquía posible, aquí no hay otra cosa posible que la República». Así se aprobó la moción del republicano Estanislao Figueras para que las Cortes se declararan en sesión permanente, a pesar del intento de Ruiz Zorrilla de que los radicales no la apoyaran. Mientras tanto el edificio del Congreso de los Diputados había sido rodeado por una multitud que exigía la proclamación de la República, aunque la Milicia Nacional logró disolverla.5

Al día siguiente, martes 11 de febrero, los jefes de distrito republicanos amenazaron al Congreso de los Diputados con que si no proclamaban la República antes de las tres de la tarde iniciarían una insurrección. Los republicanos de Barcelona enviaron un telegrama a sus diputados en Madrid en el mismo sentido. Entonces los ministros demócratas encabezados por Martos, junto con los presidentes del Congreso y del Senado, Rivero y Figuerola, decidieron que se reunieran ambas Cámaras, ante las cuales se leyó la renuncia al trono de Amadeo I, y a continuación, ante la ausencia del presidente del gobierno Ruiz Zorrilla, el ministro de Estado Martos anunció que el gobierno devolvía sus poderes a las Cortes con lo que estas se convertían en Convención y asumían todos los poderes del Estado. Entonces, varios diputados republicanos y radicales presentaron una moción para que las dos cámaras, constituidas en Asamblea Nacional, aprobaran como forma de gobierno la República y eligieran un Poder Ejecutivo responsable ante aquella.

Enlace:https://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Rep%C3%BAblica_Espa%C3%B1ola

lunes, 14 de noviembre de 2016

Historia de España: Asesinato de Cánovas

Angiolillo-assassinato.jpgEl asesinato de Cánovas del Castillo tuvo lugar el 8 agosto de 1897 en el balneario de santa Águeda (Guipúzcoa) donde el presidente del gobierno español Antonio Cánovas del Castillo pasaba unos días de descanso y fue obra del anarquista italiano Michele Angiolillo, quien fue inmediatamente detenido, juzgado y ejecutado. Durante el consejo de guerra Angiolillo justificó el asesinato como una venganza por las torturas del proceso de Montjuic.


Antecedentes

Durante la última década del siglo XIX Barcelona vivió una oleada de atentados terroristas anarquistas. El de mayor repercusión fue el atentado de la calle Canvis Nous al paso de la procesión del Corpus del 7 de junio de 1896 en el que seis personas murieron en el acto, y otras cuarenta y dos resultaron heridas. La represión policial que se desató a continuación fue brutal e indiscriminada y dio lugar al famoso proceso de Montjuic, durante el cual 400 «sospechosos» fueron encarcelados en el castillo de Montjuic, donde fueron brutalmente torturados —«uñas arrancadas, pies aplastados por máquinas prensoras, cascos eléctricos, puros habanos apagados en la piel…»—.1 A continuación varios consejos de guerra condenaron a muerte a 28 personas —cinco de las cuales fueron ejecutadas— y a otras 59 a cadena perpetua —63 fueron declaradas inocentes pero deportadas a Río de Oro—.2

El proceso de Montjuic tuvo una gran repercusión internacional, dadas la dudas que había sobre las pruebas en que se habían basado las condenas —básicamente las confesiones de los acusados obtenidas mediante torturas—, que también fue seguida por una campaña de parte de la prensa española en contra del gobierno y de los «verdugos», en la que destacó el joven periodista Alejandro Lerroux, director del diario madrileño republicano El País que con el título de Las infamias de Montjuïc publicó durante meses los relatos de los torturados —además Lerroux emprendió una gira de propaganda por La Mancha y Andalucía—.

El asesinato

Michele Angiolillo era tipógrafo de profesión y estaba fichado por la policía italiana como anarquista. En 1895 huyó al extranjero para eludir la condena de mes y medio de cárcel por unos artículos subversivos que había publicado. Estuvo en Barcelona y probablemente allí se encontraba cuando se produjo el atentado de la Procesión del Corpus de junio de 1896. Se marchó entonces a Francia, de donde fue expulsado en octubre, pasando a Bélgica y después a Inglaterra. En Londres conoció los relatos de los torturados en el proceso de Montjuic y allí compró la pistola con la que asesinaría a Cánovas del Castillo. De la capital británica se dirigió a París donde se entrevistó con el delegado de los insurrectos cubanos que luchaban contra España para lograr la independencia Ramón Emeterio Betances al que pidió dinero para poder ir a España y asesinar a la reina-regente María Cristina de Habsburgo-Lorena y al presidente del gobierno Antonio Cánovas del Castillo. Betances le dio cierta cantidad aunque le dijo que reprobaba los asesinatos. En París Angiolillo también se entrevistó con el director del periódico anarquista L'Intransigeant, Henri Rochefort, que había sido uno de los medios que más había destacado en la campaña internacional de denuncia de las torturas de Montjuic, y que también apoyaba la causa independentista cubana.   

De París marchó a Madrid donde entró en contacto con el periodista republicano y anticlerical José Nakens a quien se presentó como periodista con el falso nombre de Emilio Rinaldini, y a quien pidió ayuda. Nakens le dio algún dinero y al despedirse le contó su proyecto de atentar contra la regente, contra el presidente del gobierno y también contra el joven rey Alfonso XIII —entonces un niño de 11 años de edad—. Aquel no le creyó, aunque más tarde Nakens confesó que si hubiera sabido que era cierto tampoco lo hubiera delatado porque era un crimen político

A principios de agosto de 1897 Angiolillo se encontraba en Guipúzcoa y el día 8 al mediodía le disparó tres tiros de revólver al presidente del gobierno Antonio Cánovas del Castillo cuando leía los periódicos en un banco en el balneario de Santa Águeda, en el que pasaba unos días de descanso. El asesino fue detenido y juzgado inmediatamente. Durante el juicio justificó su crimen como una represalia por las torturas a que habían sido sometidos los sospechosos por el atentado de la procesión del Corpus de Barcelona en el castillo de Montjuic a donde habían sido conducidos, y de las que hacía responsable al presidente del gobierno. También declaró su solidaridad con los que vivían en la miseria, su rechazo a la injusticia social y su amor al anarquismo. Dijo también que había actuado solo, aunque existen dudas de que esto fuera verdad porque había comentado sus planes con varias personas, a pesar de que también lo negó durante el juicio. Fue condenado a muerte y la sentencia se cumplió mediante garrote vil el 19 de agosto de 1897, sólo once días después de haber cometido el asesinato. 

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinato_de_C%C3%A1novas_del_Castillo